El Tour de Francia 2026 todavía no ha empezado y Tadej Pogacar ya ocupa el centro de la conversación. Esta vez, el aviso llegó desde el entorno de XDS Astana Team, donde Mike Teunissen habló con una mezcla de respeto y realismo sobre lo que puede hacer el esloveno si llega a julio con el nivel que mostró en sus últimas carreras.
La frase que encendió el debate fue directa y pesada para el resto del pelotón: Pogacar tendría capacidad para ganar muchas más etapas de las que normalmente disputa. No es una predicción matemática, sino una manera de describir la diferencia que varios corredores perciben cuando el líder de UAE decide acelerar.
“Pogacar podría ganar 10 etapas si quisiera”.
Una exageración que revela una realidad
La frase puede sonar exagerada, pero no aparece en el vacío. Pogacar ha demostrado que puede ser favorito en montaña, en finales cortos, en etapas nerviosas y en días donde otros líderes solo buscan no perder tiempo. Esa amplitud competitiva hace que sus rivales sientan que casi cualquier recorrido puede terminar favoreciéndolo.
Teunissen no está diciendo que el esloveno vaya a perseguir diez victorias de etapa. El Tour exige administrar energía, proteger la general y no gastar al equipo en objetivos innecesarios. El mensaje es otro: si Pogacar quisiera correr cada jornada como una oportunidad individual, tendría piernas para hacerlo en más días que cualquier otro favorito.
Esa percepción transforma la carrera. Los sprinters miran las etapas llanas, los escaladores esperan los puertos, los clasicómanos buscan jornadas quebradas. Pogacar, en cambio, parece cruzar esas categorías. Puede dejar que otros equipos trabajen y aparecer cuando el perfil se endurece lo justo.
Las etapas con repechos cerca de meta son las que mejor explican esa amenaza. Para un velocista son demasiado duras, para un escalador puro quizá demasiado rápidas, pero para Pogacar representan un terreno intermedio donde puede aprovechar aceleración, colocación y lectura. Ahí nace la sensación de que el esloveno siempre tiene una puerta abierta.
El problema para quienes buscan etapas
Para corredores de equipos como Astana, la presencia de Pogacar altera los cálculos. Una fuga que en otro Tour tendría margen puede convertirse en una presa si UAE decide endurecer. Un final de media montaña que parecía abierto puede cerrarse si el esloveno ve bonificaciones, segundos o una oportunidad de desgaste psicológico.
El Tour no se gana únicamente atacando en los Alpes. También se gana quitando confianza. Cuando los rivales sienten que el favorito puede disputar más de lo previsto, comienzan a gastar antes de tiempo o a renunciar a movimientos que habrían intentado contra otro líder.
Ahí está la gran diferencia de Pogacar. No solo domina con resultados; domina con amenaza. Incluso en días en los que no ataca, obliga a todos a preguntarse si lo hará. Esa vigilancia permanente consume energía mental y táctica.
UAE tendrá que decidir cuánto arriesgar
UAE Team Emirates-XRG no necesita que Pogacar gane diez etapas para considerar exitoso el Tour. Su objetivo principal será la general, y cualquier victoria adicional deberá encajar dentro de esa prioridad. La pregunta es hasta qué punto el equipo permitirá que su líder aproveche oportunidades sin comprometer la tercera semana.
Si Pogacar llega con margen en la clasificación, podría levantar el pie en algunas jornadas. Si la pelea con Jonas Vingegaard o Remco Evenepoel está apretada, cada bonificación y cada final selectivo ganarán valor. En ese segundo escenario, el esloveno podría buscar más etapas de lo habitual.
El riesgo para UAE sería confundir dominio con exceso. Perseguir demasiadas victorias puede fatigar a los gregarios, aumentar la exposición a caídas y dejar menos energía para los días donde la general se decide de verdad. Por eso el equipo tendrá que equilibrar el deseo competitivo de su líder con una administración fría de recursos.
El resto del pelotón necesita un plan colectivo para evitarlo. Si cada equipo corre solo por su objetivo pequeño, UAE tendrá más control. Si varios bloques endurecen desde lejos, obligan al favorito a gastar y reducen la comodidad de sus ataques finales.
La frase deja una advertencia antes de Barcelona
La salida en Barcelona pondrá a todos bajo tensión desde el primer día. La crono por equipos, los recorridos urbanos y la aproximación a los Pirineos pueden crear diferencias tempranas. En ese contexto, un Pogacar con libertad ofensiva puede convertir el arranque en una declaración de autoridad.
La advertencia de Teunissen sirve para medir el clima del pelotón. Los rivales no hablan de Pogacar como un campeón fuerte más, sino como un corredor que desordena los planes ajenos. Ese respeto es comprensible, pero también peligroso si se transforma en resignación.
El Tour 2026 necesita oposición real para no convertirse en una exhibición controlada. La frase de Astana no asegura que Pogacar vaya a arrasar, pero sí muestra que muchos ya sienten que el margen de error contra él será mínimo desde la primera semana.

