Biniam Girmay volverá al Tour de Francia 2026 con una responsabilidad directa: ser la gran carta del NSN Cycling Team en las llegadas rápidas. Según EsCiclismo, el eritreo encabezará una formación que mira especialmente al inicio en Barcelona y a las jornadas donde el sprint pueda abrir una oportunidad real.
Biniam Girmay y el peso de un equipo que necesita ganar
El punto de partida no es menor. La Grand Départ en Barcelona tiene valor deportivo y simbólico para el NSN, una estructura vinculada a la ciudad por su patrocinador principal. Arrancar en ese escenario obliga al equipo a mostrarse desde el primer día, incluso antes de que aparezcan las etapas más favorables para los velocistas.
Girmay llega con un antecedente que pesa en cualquier análisis: en 2024 ganó tres etapas del Tour y conquistó el maillot verde. Esa memoria lo convierte en un corredor vigilado, pero también le entrega una autoridad que pocos sprinters tienen cuando se habla de presión en la ronda francesa.
El bloque estará construido para acompañarlo. Jake Stewart, Lewis Askey, Matîs Louvel y Tom Van Asbroeck aparecen como piezas de lanzamiento y protección. A ellos se suman Marco Frigo, George Bennett y Krists Neilands, corredores con perfiles más abiertos para sostener presencia en escapadas y días duros.
La quinta etapa aparece como primera oportunidad clara
La primera ocasión fuerte para Girmay podría llegar en Pau, en la quinta etapa, después de un inicio condicionado por la contrarreloj por equipos y por jornadas con posible impacto en la general. Esa espera puede ser incómoda, porque el sprinter necesita llegar con piernas y con el tren aún intacto.
EsCiclismo recuerda que el eritreo viene de una Vuelta a Bélgica sólida, con victoria parcial y otros puestos entre los diez mejores. Tres triunfos en los primeros seis meses de 2026 mejoran sus números previos al Tour 2024, un dato que fortalece la idea de que no llega solo por nombre.
Para el ciclismo africano, cada presencia de Biniam Girmay en el Tour sigue teniendo valor histórico. Para el NSN, en cambio, el desafío es más concreto: transformar ese símbolo en resultados. El Tour no premia historias bonitas si el último kilómetro se ejecuta mal.
La incógnita será la colocación. Si el NSN logra llevarlo con orden hasta los últimos 300 metros, Girmay tendrá argumentos para ganar. Si queda aislado o forzado a remontar demasiado pronto, su Tour puede cambiar antes de que aparezca la primera gran montaña.

