Tadej Pogačar quería estar en la línea de salida del Campeonato Europeo de Ruta 2026, pero terminó aceptando que todavía no era el momento. El esloveno, que acudió a la carrera de su país para acompañar a los aficionados y despedir a Luka Mezgec, explicó que apenas llevaba una semana entrenando en carretera y que su estado de forma seguía muy lejos del nivel necesario.

La escena tuvo un valor especial porque Pogačar no llegó como corredor, sino como espectador privilegiado. Se desplazó en el automóvil de la dirección de carrera, saludó a los seguidores en el ascenso a Možjanca y apareció después en la zona de llegada de Šenčur. Allí se encontró con una prueba que había imaginado disputar y con una despedida que no quiso perderse.
Pogačar reconoció que su forma todavía no era suficiente
El campeón esloveno admitió que unas semanas antes sí deseaba intentar la salida. La posibilidad de competir en casa, con el maillot de campeón europeo y ante su público, tenía un peso evidente después de la fractura de clavícula que sufrió en la Vuelta a España. Sin embargo, el regreso a los entrenamientos no equivalía a estar preparado para una carrera de casi 200 kilómetros y más de 2.000 metros de desnivel.
«Sé que mi forma es realmente mala», resumió Pogačar al hablar con los medios presentes en la jornada. También explicó que solo llevaba alrededor de una semana pedaleando al aire libre. La frase no fue una excusa para justificar una ausencia: fue la manera más directa de reconocer la diferencia entre volver a montar en bicicleta y estar en condiciones de competir al máximo nivel.
Su decisión llegó después de varios días de rumores sobre un posible regreso anticipado. La situación que frenó su regreso al Europeo ya había sido explicada por el equipo, pero las palabras del propio corredor aportaron el matiz que faltaba: el deseo de correr existía, aunque la realidad deportiva terminó imponiéndose.
Un homenaje especial para Luka Mezgec
Pogačar y Urška Žigart también viajaron para acompañar a Luka Mezgec en su último día como profesional. El velocista esloveno cerró una carrera de 16 temporadas en la élite y recibió el reconocimiento de sus compañeros antes de la prueba. Para Pogačar, Mezgec no era un nombre más del pelotón: fue una referencia durante sus primeros años y uno de los corredores a los que miraba cuando todavía construía su propio camino.
La despedida tuvo además un componente generacional. Mezgec dejó el ciclismo de competición mientras la nueva generación eslovena, encabezada por Pogačar, Roglič y Mohorič, seguía ocupando el centro de la escena internacional. El campeón ausente encontró una forma de participar en esa jornada: no desde la bicicleta, sino acompañando a quien había sido una figura importante para él.

La carrera terminó con la victoria de Remco Evenepoel, pero el resultado quedó unido a dos historias eslovenas: la despedida de Mezgec y la presencia de Pogačar fuera de competencia. La crónica del triunfo de Remco Evenepoel retrató el desenlace deportivo de una jornada en la que el público local también esperaba ver al campeón mundial en acción.
Las declaraciones fueron publicadas por Ciclismo Internacional y contrastadas con la cobertura de Cyclingnews.
Pogačar deberá decidir ahora cuándo volver a colocarse un dorsal, pero su visita al Europeo dejó claro que la relación con la carrera y con su público no dependía de competir. Quería estar en la salida; terminó estando de otra manera, con prudencia sobre su recuperación y con un homenaje que convirtió su ausencia en una presencia significativa.

