«Un golpe de realidad», así se podrían describir las palabras de Geraint Thomas, cuando se refiere a Egan Bernal y lo que sucedió el año pasado, que traslada a este, con las expectativas del Tour de Francia 2020.
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El caso de Geraint es particularmente extraño. No se sabe si es exagerado decir que frustrado, pero tal vez alcance a rayar con eso, de alguna manera.
Esperas unos buenos años para tener tu oportunidad dentro del mejor equipo del mundo. RespetaS y trabajas para la posición de líder, en ese momento ocupado por Chris Froome.
Él lograr sus objetivos y cada vez te sientes con más capacidad de asumir el rol de líder. Y cuando a Geraint le toca asumirlo, responde de la mejor manera, gana el Tour de Francia.
Está a la altura de las circunstancias. Pero al otro año, aparece un fenómeno del ciclismo, llamado a marcar una época… y te arrebata el lugar por el que tanto luchaste y que, en su momento supiste aprovechar.
Entonces te fijas, que fue un año de gloria, cuando te esperaban más. Pero inevitablemente, llega la disputa por un lugar por el que pacientemente aguardaste por años… Se libra una nueva batalla, pero con una gran diferencia, la edad.
Egan Bernal y el «golpe de realidad» que le da a Geraint Thomas, contada por el propio británico
El relato de Geraint habla de esto. De esta particular situación con Egan, que no despierta rivalidades, sino una situación que para el británico, es compleja aunque importante.
«Así es como funciona el deporte, ¿no es así? Egan fue el segundo ganador más joven del Tour en, ¿qué fue, 100 años? (realmente fueron 110 años n.d.a). Y el primer colombiano en la historia; fue enorme para ellos», dijo ‘G’ a Procycling, reseñada por el sitio CyclingNews.

«Estaba un poco, como, ‘oof’. Esa sensación de ganar era increíble… Ser segundo te estimula a volver y ganar. No es una forma de estar en contra de Egan, ni nada por el estilo, pero lo hace. Te da hambre», dijo, refiriéndose a la ambición del Tour 2020.
«Todos somos competitivos, por eso lo hacemos, porque queremos ganar. Tal vez si estuviera pensando, ‘Eso es todo, he ganado el Tour, solo disfrútalo ahora’, eso sería cuando es hora de que pare o me lo tome con más calma», siguió el británico.
Pero luego, aceptó el «golpe de realidad», que le dio el de Zipaquirá:
«Siempre he tenido la fortuna de ser el prometedor… Tal vez fue cuando me di cuenta de que me estaba haciendo viejo».
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