La noticia más inquietante para los rivales de Tadej Pogacar no es que llegue como favorito al Tour de Francia 2026. Es que dentro de UAE Team Emirates-XRG creen que todavía no ha alcanzado su límite. Para un pelotón que ya sufre su dominio, esa lectura pesa mucho.
Por qué UAE cree que Pogacar aún puede mejorar
CiclismoAlDía recoge el análisis del jefe de rendimiento del UAE, que habla de mejoras marginales y de un corredor que sigue encontrando formas de afinar su preparación. No se trata de una revolución física, sino de pequeños ajustes que, en el nivel de Pogacar, pueden decidir carreras enormes.
Para nuestra sorpresa, aún ha mejorado
Jefe de rendimiento de UAE Team Emirates-XRG, citado por CiclismoAlDía
Ese mensaje tiene una carga psicológica evidente. Si Pogacar ya era el hombre a batir por su explosividad, resistencia y capacidad para encadenar ataques, la posibilidad de que llegue con más fuerza o más control mental amplía la brecha con sus perseguidores.
La mejora no se mide solo en vatios. También aparece en la forma de correr: elegir mejor cuándo atacar, gastar menos en días menores, controlar la alimentación y sostener concentración cuando todos esperan una señal de debilidad. El Tour premia esa suma de detalles.
UAE también ha orientado parte del trabajo hacia la fuerza, una variable útil para clásicas, repechos y cambios violentos. En una carrera con montaña, cronos y salidas nerviosas, esa potencia puede permitirle a Pogacar responder sin entrar siempre en esfuerzos largos.
La lectura del equipo además protege al corredor de la complacencia. Cuando un campeón gana tanto, el peligro es creer que todo está resuelto. UAE parece trabajar al contrario: revisar detalles, sostener rutinas y buscar pequeñas ganancias donde otros ya se sentirían satisfechos.
Esa mentalidad explica por qué Pogacar puede dominar carreras distintas sin parecer encerrado en un solo molde. No corre igual una clásica que una gran vuelta, pero conserva una misma base: agresividad, recuperación y confianza para tomar decisiones antes que los rivales.
Para Vingegaard, Evenepoel y los equipos que quieren abrir el Tour, la advertencia es clara: no basta con esperar que Pogacar baje. Hay que construir una estrategia que lo obligue a decidir muchas veces. Si corre cómodo, el margen de mejora del esloveno puede convertirse en otra capa de dominio.
El impacto latinoamericano también pasa por Isaac Del Toro, que crece en esa estructura. Correr junto a un Pogacar todavía más completo puede limitar liderazgos inmediatos, pero también ofrece una escuela brutal para aprender cómo se administra una candidatura total al Tour.

