Movistar Team tiene una cara y una cruz, que se ha acentuado en estos últimos días, irónicamente el éxito de uno, profundiza la crisis del otro y sí, se trata de la escuadra femenina, que le acaba de dar una lección de profesionales a la escuadra masculina.
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Si se habla de un bloque gana un Tour de Francia, versus un bloque que pelea el descenso, de seguro se habla de equipos totalmente diferentes, pero esta vez no, ambos tienen la gran ‘M’ en el pecho y se trata del Movistar Team.
La diferencia es de géneros, el que sufre es el masculino, el que celebra por todo lo grande es el femenino. Parecen el cielo y el infierno en un mismo salón, realidades totalmente opuestos, a pesar de representar los mismo colores.
¿Qué ha pasado? El equipo femenino maneja ideologías y ambientes totalmente diferentes al masculino… hasta en eso falta cohesión en el equipo español. Claro, si los hombres tuvieran algo de lo que se ve en las mujeres, su presente estaría mucho mejor.

El Movistar Team femenino le muestra el camino a la escuadra masculina
La lección parece simple, de manual: ser un equipo. Annemiek Van Vleuten termina como campeona del Tour de Francia porque hay un equipo alrededor, que no necesariamente debe verse en cada momento de la carrera, hay un tras bambalinas, un ambiente, una convivencia.
Eso, de todas formas, termina viéndose en la competencia. Annemiek sacó un tremendo ataque de más de 60 km… en solitario. Al otro día quería ganar y Paula Patiño estuvo ahí, apoyándole en la montaña para que pudiera cerrar con broche de oro.
En el podio del Tour de France Femmes, ella, la neerlandesa, quiso que su equipo subiera, de amarillo, ella misma se salió del cuadro, tomó una foto, posó junto a sus compañeras… se nota que hay eso, unión.
En los hombres, el tema se complica bastante. Parece que no existe esa cohesión deseada, la gestión parece arraigada a un sentimiento patriótico que alcanza a sesgar la estrategia y el ambiente en el interior del equipo, parece tener un germen constante que procura malas sensaciones.
Eso no funciona, simplemente deja malos resultados. Pareciese que el único que puede hacer algo es Valverde… eso no puede pasar en un equipo WorldTour, del peso del Movistar. La apuesta es Enric Mas y aunque es entendible, favorecer sus intereses puede quitarle al equipo protagonismo, oportunidades.
No es la primera vez: Mikel Landa llegó al equipo y se pusieron de su lado, mientras que a Nairo, que dio títulos, que dio triunfos e inclusive en su peor momento llegó a ser mejor que Landa, lo fueron apartando. Ni siquiera es necesario recordar el caso Miguel Ángel López.
Por suerte existe el Movistar Team femenino y Enric Mas, Valverde, Sosa, entre otros, solo deben mirar a su lado para coger el ejemplo y cambiar el destino.

